Especismo: No toquen al perro, pero que se coman la vaca.

Hay quienes me consideran ‘extremista’ por ser vegano y no consumir ni alentar ninguna forma de robo o violencia hacia los animales. Para quienes me miran de esa forma decidir no comer algo que vino de un animal se trata de una situación ‘inhumana”. Si eres vegano me entenderás, es algo que sorprende hasta que ya no sorprende más.

¿Por qué la sociedad diferencia tanto la muerte de un perro, que vivió una vida alegre con su familia humana y que por razones médicas deja la tierra en una clínica veterinaria, de la muerte oscura y triste de miles de vacas, pollitos, gallinas y cerdos que viven en las sombras de una industria que mata sin consuelo?

Al observar este fenómeno, donde los animales domésticos o “mascota” reciben un trato distinto a los animales “de granja” o pero aún, de “trabajo”, nos damos cuenta del vibrante especismo que habita las mentes de casi todas las personas. Es algo aún más peligroso que el solo hecho de consumir productos o ingredientes de origen animal. La normalización del especismo es una daga profunda en la personalidad de la humanidad, alimentada solo por las barreras visuales que no permiten observar la crueldad impactante a la que están enfrentadas las vidas de los animales.

Cuando la gente ve una bandeja de tuto de pollo ve un ingrediente. No ve al pollo. Cuando pide un kilo de carne molida, está viendo su próxima preparación, no como se hizo. El especismo es la deliberación moral en la que una persona juzga de una forma a algunas especies y omite voluntariamente ese juicio cuando se trata de otro animal, menos “cercano”.

Antes de ser Vegano fuí vegetariano, pero cuando comencé a notar este comportamiento me di cuenta que todo esconde una verdad que no cambiará por mucho que el empaque, el relato o la calidad del producto mejoren: todos los productos de origen animal suponen violencia y sufrimiento de un ser vivo que nada tiene de diferente al perro que feliz te regala sus caricias a diario. Pero, claro, en este cruel contrato social, el “extremista” es uno.

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